miércoles, 19 de enero de 2011

Laberintos deshabitados

Minucioso tapiz de hojas errantes
en un desmantelado atardecer.
Gélido tintineo de vidrio,
que se expande
en tu mirada de ágata
y se amplía mas allá
de la piedra y el fulgor.
No abarco,
lo que me sobrepasa
y te contiene.
Se multiplican semillas
de incertidumbre,
se anudan lazos
de contradicción,
al traspasar
laberintos deshabitados.
Deshojaste
el sueño y la vigilia
hasta el temblor inmóvil
del silencio,
sin encontrar,
la tranparencia de la niebla,
frente al espejo.

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