Un caminar de
estrellas
mana profecías
con la soberanía del ocaso.
Un presagio escapa del rodeo
que avanza y retrocede sin premura.
Un bosque encantado
se desvanece entre los pájaros
y la dicha de su canto.
Una mirada filtra el sonido de un ágata
tras la transparencia de un otoño.
Un sauce que el viento arquea,
busca pensamientos
en la memoria de un espejo.
Espero el racimo maduro
envuelta en la hiedra reclinada
que arraiga en el alma la escritura.
Busco tu rostro
en el vacío delirante
de una tarde de salitre y piedra.
Tú risa me cubre de espuma
y el mundo reverde
si sonríes, como el río,
serpenteando entre mis manos.
mana profecías
con la soberanía del ocaso.
Un presagio escapa del rodeo
que avanza y retrocede sin premura.
Un bosque encantado
se desvanece entre los pájaros
y la dicha de su canto.
Una mirada filtra el sonido de un ágata
tras la transparencia de un otoño.
Un sauce que el viento arquea,
busca pensamientos
en la memoria de un espejo.
Espero el racimo maduro
envuelta en la hiedra reclinada
que arraiga en el alma la escritura.
Busco tu rostro
en el vacío delirante
de una tarde de salitre y piedra.
Tú risa me cubre de espuma
y el mundo reverde
si sonríes, como el río,
serpenteando entre mis manos.
Mª Olga Vidal Vidal
(22-05-2013)
1 comentario:
Una sonrisa
para alentar
el camino.
Un beso
Publicar un comentario