Tallado en bloque, con textura fuerte,
admira el tiempo congelado
que trepa ajeno a la sustancia,
al escarnio, a la crítica,
a la sentencia de la historia.
Una diosa tolera la indiscreción
del espíritu que navega,
sin miedo a la memoria,
con el humor estremecido.
El cielo rompe la niebla
en la gruta del agua
que arrastra el temor
en la rueda de la tarde.
El alma prisionera
cruza,
con la virtud del trino,
el pensamiento
y aguarda,
en la quietud confiada: La libertad.
(17-11-2013)
No hay comentarios:
Publicar un comentario