Manos
que prodigan caricias
en
flores marchitas.
Manos
que prodigan ternura
con
encanto de estrellas
que
iluminan las dudas
y
disipan los miedos.
Manos
que prodigan consuelo
velando
los sueños
en
noches de invierno.
Manos
que florecen
con
el candor
de
sus flores
agradecidas
por
el corazón de una Madre
que
todo lo da, sin pedir nada a cambio.
Mª Olga Vidal Vidal
(10-12-2012).
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