EL alma de la arcilla
sin contorno
el llanto de otras
ondas
que arrebatan la voz
de unos ojos
náufragos,
desatan la agonía
de una historia
condenada.
Acaricia la huella
con la fuerza de tallar
la sombra avara
para recuperar
estrellas.
La mirada en el aire
se transporta.
Rechazada y abatida,
se esconde en su recóndita caverna.
El alma sumergida en el
murmullo
que la envuelve, asciende
burbujeando en la sorpresa.
Brota su espíritu en
el aire
con el canto de la
flor
en el enjambre
que suena,
a campana misteriosa.
Mª OLGA VIDAL VIDAL.
(9-03-13).
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