La penumbra inocua
transmuta la
sorpresa
en el placer de una calle desierta.
La luna satinaba,
con el ropaje marchito,
el idílico otoño de un poeta.
Mª Olga Vidal Vidal
(1-12-2013).
1 comentario:
Me encantó
oírtelo recitar ayer.
Precioso
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