Se
ahoga la palabra
en
manos de una sospecha
que
comprende la ignominia
de una
flora salvaje.
Se
adueña del ingenuo
con
voz de panegírico
resentido,
al acecho del engaño,
con la
falsedad
de una
noche de ceniza.
No
habrá palabra
de brisa oscurecida
porque
navegas en el latido
que
atraviesa
el
agua imperceptible
bajo
la tersa mirada de un espejo
Mª
Olga Vidal Vidal
(20-04-2014)
1 comentario:
La sospecha y el engaño
no puede enturbiar
el latido que navega
por un río cristalino.
Muy bueno Olga.
Un abrazo
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